Cerraduras con barras: pestillos gigantes y potentes

Hay una corriente de pensamiento en el mundo, difícil de refutar, que dice que “grande siempre es mejor”. Si tomas algo que te guste y te lo ofrecen luego en versión gigante, pues es fácil verle el atractivo a la idea. Seguro alguno en algún momento se ha imaginado zampándose un perro caliente gigantesco con mil aderezos y condimentos. O la clásica idea de la piscina llena de pudin de chocolate.

Pero que esto no solo se limita a la comida, no, también lo vemos en la práctica de nuestro día a día. Podemos ver las camionetas, o ciertos modelos de coches que parecen coches con esteróides, gigantescos monstruos en las carreteras de los que los demás huimos en pánico.

También es algo que vemos en los móviles de hoy en día, que aunque hace unos años la moda era hacerlos lo más pequeños posibles, hoy en día algunos modelos requieren ambas manos para operarse por sus desproporcionadas medidas, pero que a la gente le encantan. Ni hablar de los televisores que sobrepasan hasta el tamaño de las ventanas de algunos de los hogares donde los ponen. Podemos discutir todo el día sobre si más grande es mejor, pero lo que si es indiscutible es que a la mayoría más grande les gusta más.

En un campo donde no se espera mucho ver esto es en el de los cerrajeros baratos, pero en realidad es un sitio donde muchos quisieran aplicar esta norma. Es entendible, solo hay que ver no el tamaño de las cerraduras, si no de los pestillos que a la final son los que evitan que la puerta se mueva cuando no debe y a muchos les cuesta creer que ese pedacito de metal (por muy sólido que sea) pueda aguantar la faena de defender un hogar.

Así que muchos buscan opciones un poco fuera de la norma, ya que la mayoría son iguales, con tal de conseguir a algo que no solo los proteja, si no que también los haga sentir protegido, que es muy distinto.

Es como si tuvieses que colgarte de la cima de un rascacielos, si te dan a escoger entre una fibra de última generación que con el grosor de un hilo de coser puede sostener el peso de 20 elefantes o una soga común del grueso de un chorizo que quizás sostenga elefante y medio en un buen día, sin duda la gran mayoría escogería la soga, aunque aguante menos, no solo se quiere estar protegido, se quiere sentir la protección.

Para estos amantes de lo grande existen opciones disponibles en el mercado listas para ellos. En este caso nos referimos a las cerraduras con barras. Así como suena, estas cerraduras no usan pestillos (que desde la palabra ya suena como pequeño y débil) si no gruesas y potentes barras de metal sólido que trancan la puerta en su posición asegurada en ambos extremos contra el marco.

Que más que números y medidas de resistencias reales, en apariencia se ve como que podría resistir la embestida de un rinoceronte con mal genio. Que primero se volaría la puerta que la cerradura. Y para muchos esto es lo que cuenta y no los podemos culpar.